la múltiples identidades del mar.
cada ola que veíamos llegar tenía una personalidad diferente,
y como había tiempo para contarlas todas
al final del día, anotando en la arena haríamos el recuento
de cual de todas sus versiones dominaba,
porque de día tímidamente sus brazos acariciaban la orilla
y a la noche su insistencia era tal que nos hizo entender
la frustración del océano de querer cubrirlo todo
y titubear en su impacto, a veces más a veces menos.
La madrugada agudizaba su fiereza y cuando al fin
fue tanta la marea, su terquedad logró envolvernos
disipando el conteo y la frontera entre nosotros que
vuelta la calma, frente al mar no existió más.
2017