Mis intenciones de alejarme de ti son tan terribles como sinceras. Pero a ese nivel de dolorosa certeza y de hacer tripas corazón solo se llega empujado por un muy objetivo razonamiento y, para algunos, el sacrificio de entregarse a una verdad más allá de los propios deseos podría considerarse como el último gran acto de amor.
Así entonces, el decir que me marcho porque te quiero no tendría que lucir tan jalado de los pelos. ¿Cuesta entenderlo?. No creo, cuesta aceptarlo.