No tengo palabras certeras para un rostro que no se hacia donde mira, pero tengo un consejo que me sirvió alguna vez para recuperar el norte. Camina hacia un lugar seguro pensando en que cualquier lugar será seguro si caminas en él lo suficiente. No olvidar nunca ¡no cerrar los ojos!, no olvidar que existe alguien que entiende.


Cada golpe enseña.