Cada día es una nueva promesa.
Unas veces tan utópicas
que su sola mención pareciese preceder al fracaso,
y otras tan repetidas
que me pregunto si alguna vez dejaré de hacerlas.
Por eso mismo entonces
cada día es una nueva promesa,
pues de otra forma el tiempo me haría olvidarlas
antes de ser capaz de cumplirlas.
Seguimos adelante.